El Cloud Computing brinda beneficios como agilidad, flexibilidad para incrementar o disminuir la capacidad, el costo y la reducción de la inversión.

leonardo_carissimiHace unos días mi hijo pequeño me preguntó si las nubes estaban hechas de algodón de azúcar. En ese momento dudé entre mantener esta fantasía, o tratar de explicarle la complicada verdad. Me decidí por la segunda opción y fui recompensado al ser interrumpido en medio de mi explicación por su exclamación: “¡Lo sabía! Es por eso que la lluvia es agua”.

Esta situación me llevó a pensar inmediatamente en el Cloud Computing, que todavía nos encontramos en la infancia de esta tecnología y aún tenemos dudas y fantasías sobre ésta. ¿No les parece eso? Basta con preguntar a algunos profesionales de TI cuál es la diferencia entre Hosting y Cloud Computing, muchos de ellos se encontrarán confundidos.

Normalmente, en el modelo Hosting el proveedor suministra al cliente un recurso dedicado con un pago mensual fijo, pese a si se utiliza muy poco o mucho, el costo no difiere mucho al final del mes, lo que significa en última instancia ineficiencia. Mas aún, los requerimientos para cambios en el entorno son inflexibles, requiriendo diseño técnico y revisión de términos comerciales. En otras palabras significa días o semanas para implementar cambios.

En el modelo de Cloud Computing, el proveedor ofrece un recurso compartido y el cliente paga por su uso efectivo. Los requerimientos de cambios se llevan a cabo en un portal de autoservicio, de manera muy flexible; por ejemplo, el cliente puede requerir el doble de recursos, que se proporcionarán de inmediato. También es posible reducir, más adelante, la cantidad de recursos tanto como sea necesario, etc.

Los beneficios del Cloud Computing, tales como la agilidad, flexibilidad para incrementar o disminuir la capacidad, el costo y la reducción de la inversión, son música para los oídos de los ejecutivos de TI, los departamentos de finanzas y las unidades de negocio.

Sin embargo, con el fin de entregar estos beneficios, algunos componentes específicos se han vuelto cruciales. Es la “química” que conforma el Cloud Computing, para diferenciarlo del Hosting, que se llama RTI, por sus siglas en Inglés (Infraestructura en Tiempo Real). Sin este componente, el Hosting se convierte en una falsa nube.

Por ejemplo, debe haber un portal de autoservicio para los clientes en la nube, para que puedan solicitar nuevas características y cambios. Este portal debería contener el flujo de trabajo de las solicitudes (incluidas comunicaciones y aprobaciones) y un mecanismo para generar varios informes. Y también las capacidades de auditoría, autentificación (incluyendo multi-factor), cifrado de datos en tránsito y el perfil de control de acceso.

También debe incluir aprovisionamiento automatizado. Después de todo, una vez que el cliente complete su solicitud en el portal y ésta pase por el flujo de trabajo, el recurso solicitado debe ser proporcionado de inmediato – por ejemplo, servidores virtuales se pueden aprovisionar a pocos minutos de las imágenes pre-construidas.

Esto es esencial para soportar la agilidad y rentabilidad propuesta por el Cloud Computing. No hay que olvidar también el control de la configuración de acuerdo con las políticas de seguridad y actualizaciones (por ejemplo,  parches) también automatizadas para reducir costos, errores y seguridad operacional.

Hay que tener en cuenta que la facturación en un modelo de negocio, donde el consumo variable es el factor clave, no puede permanecer en el fondo. Sin embargo, la facturación tiene que ser una solución probada e integrada con el portal, a través de un eficaz, preciso y transparente (auditable) aprovisionamiento. La facturación incorrecta es inaceptable.

Por último, en lo que respecta a la gestión de servicios de TI y seguridad, la tenencia de certificaciones tales como ISO 20000, SAS-70 tipo 2 e ISO 27.001, es un requisito actual de la entrada en el mercado.

En conjunto, el Cloud Computing es un modelo de negocio basado en un modelo operativo, está bien fundamentado en sus propios componentes, que proporcionan flexibilidad, escalabilidad, reducción en costos, agilidad y garantía de seguridad. Sin estos elementos, los beneficios esperados no existen.

No hay que esperar lluvia si la nube no está hecha de H20. El desarrollo de tareas manuales con scripts hechos en casa, sistemas pobremente integrados, poco control y falta de seguimiento significarían si duda una tormenta. Por lo tanto, cuando se busca una solución de Cloud Computing para la empresa, sugiero que se aseguren de que la nube evaluada es verdadera. Me temo que ningún ejecutivo desea descubrir más tarde que la nube contratada es una nube hecha de ’algodón’.