El cobre es un área donde las últimas tecnologías permiten aprovechar los subproductos, como es el caso del valioso Molibdeno.

Henry Manzano altaSustentabilidad, reducir costos, cumplir con las exigencias medioambientales, obtener una licencia social para operar e incrementar la rentabilidad vuelven un imperativo de las grandes mineras el convertir los desechos en provecho, o transformar los residuos en riqueza. “Wealth from Waste” es un concepto que ha entrado con fuerza en las compañías.

En la tarea de extraer el máximo de riqueza, la aplicación de tecnología de información debe combinarse con conocimiento acabado de la industria minera. Ambos campos de expertise deben estar íntimamente entrelazados para conseguir resultados óptimos. Hay que conocer los procesos químicos y, por otro lado, el circuito de producción y procesamiento de minerales, en plantas concentradoras con toneladas de material y toneladas de datos donde se pueden aplicar tecnologías emergentes como Big Data. Estas técnicas proporcionan la retroalimentación requerida para detectar los problemas; diagnosticar con certeza y elaborar con ese insumo un plan de optimización ideal de trabajo para una faena minera.

Un ejemplo de la actualización de los procesos industriales con aplicación de conocimientos tecnológico de última generación se da en la industria del hierro. Uno de los problemas de la extracción de este mineral es que el 20 a 25% de la producción es derechamente basura o escoria y la única opción es arrojarlo a los relaves, que elevan los pasivos medioambientales y acrecientan el rechazo que puede existir en las comunidades locales para expandir el negocio. Con la aplicación de diversas técnicas, es posible que la mitad de este 25% de desechos pueda ser parte del proceso productivo, rebajando los desperdicios a un nivel de 12 a 13%.

El cobre también es un área donde las últimas tecnologías permiten aprovechar los subproductos, como es el caso del también valioso Molibdeno.

Un primer proceso que se puede mejorar es a través de computación a un nivel molecular, o lo que se denomina quantum chemical computation. Por medio de ellas es posible encontrar reagentes químicos que aumenten la eficiencia de la separación del cobre con el molibdeno, porque si hay demasiado molibdeno en el cobre, eso se va a desecho. Con este método tecnológico, lo que se puede mejorar entonces es el proceso de flotación usado para separar ambos minerales.

Una segunda área de mejora, que se puede aplicar al cobre y otros minerales, es lo que llamamos optimización de la ingeniería. Es posible a través del conocimiento TI diseñar modelos y simulaciones que aumenten la efectividad de un módulo de flotación o de separación de líquidos y sólidos, resultados que después se pueden aplicar en términos prácticos a cualquier parte de la operación reduciendo los costos.

Una tercera forma es a través de la aplicación del análisis predictivo de datos, que a través de algoritmos y distintas herramientas entregan retroalimentación de las operaciones, que puede ayudar a mejorar las faenas y salvar vidas. Lo que vemos como tendencia es una creciente demanda de las mineras por aplicar estas tecnologías en el mundo, con la reducción del margen de operación, se está impulsando fuertemente el uso de tecnologías “disruptivas” para mejorar los métodos de exploración, aumentar la productividad de las operaciones, mejorar la seguridad, aumentar los niveles de recuperación, remover desechos y disminuir el uso de energía.

Porque en épocas donde la minería se ve sometida a un estrés fuerte por cumplir con los objetivos de rentabilidad, convertir el desecho en riqueza no es una opción. Es sencillamente una condición sine qua non del negocio de explotación de recursos naturales de hoy.