Antes de decidirse por el modelo de Cloud Computing, es necesario pensar en la estrategia de qué ubicar en la nube, qué estandarizar, cómo consolidar y qué dejar en el modelo de outsourcing.

carlos_plascenciaActualmente, la mayoría de los responsables de sistemas de TI hablan o proponen adquirir plataformas de Cloud Computing como una manera de reducir costos, esto aunado al hecho de que cada vez más compañías introducen productos y servicios basados en cómputo en la nube. Sin embargo, aún existe cierta duda respecto a lo que ésta tecnología ofrece.

 

De manera sencilla podemos definir al “Cloud Computing” como un modelo para habilitar de manera conveniente el acceso a recursos de computo; viéndolos como un pull de los mismos. Es decir, anteriormente estábamos atados a crecimientos muy cuadrados del poder de cómputo, donde se dependía de lo que cierto equipo podía ofrecer.

 

Para hablar de “Cloud Computing”, además de lo anterior, es necesario llevar esta capacidad a un modelo de servicio, que cumple con cinco características principales:  

  • Servicio bajo demanda, con auto-provisión de los recursos y servicios.
  • Infraestructura configurada para ofrecer “pull” de recursos.
  • Crecimiento elástico. Requerir aumento o disminución de recursos, dependiendo de la necesidad.
  • Capacidad de servicio medible.
  • Acceso a la red. 

Bajo estas características los recursos comunes se proporcionan como un servicio a través de la red (corporativa, privada o Internet), los usuarios no necesitan administrar o controlar la infraestructura tecnológica para obtener el servicio que se le despacha desde la nube.

 

Los modelos de servicio de la computación en la nube normalmente se dividen en tres diferentes: Software como un servicio (SaaS, por sus siglas en inglés); Infraestructura como un servicio (IaaS); Plataforma como servicio (PaaS). Así como diferentes opciones de implantación: nube pública, nube privada y nubes híbridas.

 

LA ADOPCION DE CLOUD

Cloud Computing no es un fenómeno totalmente nuevo, sin embargo, dada la reciente evolución tecnológica al incluir características como grid computing, virtualización y servicios compartidos; donde temas como la velocidad, la capacidad de ponerse en marcha rápidamente y el ahorro de costos lo convierten en una tendencia única y diferente.

 

Debido a que Cloud Computing se basa en intercambiar y compartir recursos comunes, una organización puede beneficiarse de las capacidades del cómputo en la nube eficientemente sin la necesidad de requerir recursos excesivos.

 

La estrategia fundamental del Cloud Computing es permitir a los clientes aprovechar todas las posibles combinaciones de los modelos para las aplicaciones que decidan poner en alguna de estas opciones, por ejemplo; combinar nubes públicas con nubes privadas, e incluso combinar modelos tradicionales de computo con modelos de nube.

 

Muy pocos proveedores están en la posición de ofrecer un amplio y profundo portafolio de soluciones completas, abiertas e integradas. Las cuales permiten la integración con productos de Cloud y de otros proveedores permitiendo a las compañías el aprovechar esta plataforma, y al mismo tiempo utilizar e integrar sus sistemas legados. Al tiempo que en la nube se pueden poner todo tipo de aplicaciones, no sólo algunas específicas, dependiendo de las necesidades de las organizaciones.

 

Cabe mencionar que una de las dudas más comunes sobre los modelos de nube es la seguridad, sin embargo, al día de hoy contamos con tecnologías y metodologías capaces de asegurar la información en las diferentes capas del modelo y de acuerdo a los más altos estándares de seguridad del mercado. Protegiendo desde los datos directamente en la Base de Datos, las identidades y controles de acceso en las diferentes capas aplicativas, de integración y de presentación.

 

Antes de decidirse por el modelo de Cloud Computing es necesario pensar en la estrategia de qué ubicar en la nube, qué estandarizar, cómo consolidar y qué dejar en el modelo de outsourcing. Se debe contar con una justificación para el negocio y trazarse un esquema de maduración. Los incentivos para hacerlo, sin duda atractivos, son: ahorros, mejor organización tanto de roles como de responsabilidades, ajustarse a políticas locales y procesos, seguridad, entre otros.