Al haber certeza y controles en el ecosistema fintech, se propicia la competencia entre empresas, al desarrollar productos que, al no encontrarse en riesgo, pueden buscar formas variadas de ofrecer mejores beneficios y experiencia a los usuarios.

 

La pandemia por Covid-19 implicó retos importantes para diversas industrias; no obstante, algunas lograron crecer gracias a la aceleración tecnológica y al crecimiento de la economía digital. Uno de los sectores que más ha canalizado estas oportunidades de crecimiento son las fintech, por un lado debido al aumento en la demanda de sus productos y servicios, pero también gracias a su modelo totalmente digital. Fintech

 

De acuerdo con el Radar Fintech México de Finnovista, entre 2019 y 2020 este ecosistema creció 14%, además la tasa de mortalidad de estas empresas bajó 4.5%, ya que durante dicho periodo, el 60% de ellas recibieron algún tipo de financiamiento, un tercio de estas inversiones provinieron de fondos de Venture Capital.

 

Está claro que la pandemia fortaleció a la industria fintech a nivel mundial. Estas empresas alcanzaron cifras récord de operaciones, captaron más usuarios y se volvieron más resilientes; incluso, algunas lograron atraer la atención de inversionistas internacionales para llevar sus proyectos al siguiente nivel, pero su valor y aportaciones van más allá del crecimiento empresarial, se trata de jugadores clave de un nuevo escenario mundial.

 

Al respecto, el reporte Fintech in Latin America de LatamFintech señala que durante 2021, los países con las mayores rondas de inversión fintech en la región han sido Brasil, México y Colombia, los cuales acumulan 85% del total de ofertas.

 

El valor de las fintech radica en la posibilidad de llevar servicios financieros a la población no bancarizada, pero además han desarrollado herramientas para que sus clientes puedan hacer un uso óptimo de ellas.

 

Las fintech no sólo apuestan a la bancarización, si no a una inclusión financiera integral en las que los servicios financieros tengan un impacto positivo en los usuarios y les ayuden a tener una mejor gestión de sus finanzas. Se trata de herramientas sencillas, accesibles y seguras, tan fáciles de operar que sólo requieren de un dispositivo con conexión a internet como el celular.

 

Consolidación necesaria

 

Sin embargo, esta expansión también conlleva desafíos, no sólo en México o América Latina, sino en todo el mundo. Por ejemplo, cada vez son más sofisticados los ataques a la seguridad de esta industria, tanto por medio de atentados digitales como por fraudes sistemáticos hacia productos y servicios Fintech.

 

Pero en la medida que se cierren filas al interior del ecosistema fintech, se puede esperar un crecimiento exponencial tanto a nivel industria como individualmente para cada empresa. Es un sector que, además de innovar y proponer, debe sortear los mitos que giran en torno a las transacciones y uso de servicios netamente digitales; por ello, la confianza de los usuarios es fundamental para sostener a todo el ecosistema.

 

La seguridad generalizada en el sector va más allá de mantener y obtener clientes. Al haber certeza y controles en el ecosistema fintech, se propicia la competencia entre empresas, al desarrollar productos que, al no encontrarse en riesgo, pueden buscar formas variadas de ofrecer mejores beneficios y experiencia a los usuarios.

 

Son necesarias acciones en conjunto por parte del ecosistema. En Bayonet, por ejemplo, contamos con una red de datos de fintechs con las que, a través del análisis de información, se han perfeccionado los algoritmos de detección de amenazas.

 

Un ecosistema fintech seguro beneficia a todos; tanto a las empresas, como a las economías, y sobre todo a los usuarios. Si bien uno de los desafíos principales es la seguridad, poco a poco las fintech han ido implementado herramientas que les permiten blindarse ante cualquier tipo de amenazas digitales para seguir creciendo e impactando al mundo.