Las empresas han tenido que adoptar una postura más colaborativa y tecnológica para seguir prosperando; los sistemas operativos de trabajo (Work OS), les están permitiendo desarrollar una mayor capacidad de adaptación y, mejor aún, están aportando un gran valor a su forma de trabajar.

 

Si nuestra empresa fuera una gran computadora, los project managers, que gestionan cada tarea, serían algo similar al procesador; los colaboradores, encargados de ejecutar cada acción, serían lo equivalente a la memoria RAM, y los líderes fungirían como la tarjeta madre al que todos los componentes deben ‘reportar’.

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Pero como todo ordenador, es necesario contar un elemento que permita a cada uno de estos elementos ejecutar con rapidez, adaptarse fácil y flexiblemente a escenarios complejos y unificar los cientos de flujos de trabajo y, para todo ello, hoy existen 4 palabras: sistema operativo de trabajo.

 

Tras un año lleno de incertidumbre, las empresas han tenido que adoptar una postura más colaborativa y tecnológica (justo como un ordenador) para seguir prosperando; los sistemas operativos de trabajo (Work OS), les están permitiendo desarrollar una mayor capacidad de adaptación y, mejor aún, están aportando un gran valor a su forma de trabajar.

 

Se trata de plataformas abiertas (open source) donde los equipos crean las apps o soluciones que necesitan para ejecutar más rápido, ser más ágiles y moverse a la velocidad del negocio, pues estos sistemas impulsan el trabajo multifuncional y alineado entre los equipos involucrados, e impacta en la forma en que hacen su trabajo, toman decisiones de negocio y hacen avanzar a la organización.

 

Procesos ágiles de trabajo, captura de datos de cualquier persona o acción, integración de diferentes herramientas y automatización del trabajo manual, son las principales ventajas que están llevando a 7 de cada 10 empresas a invertir en herramientas colaborativas como los Work OS.

 

Work OS, mejorando la productividad y la colaboración en cualquier industria.

 

Si bien cada industria cuenta con sus propios desafíos, los silos de información, la falta de comunicación entre equipos y los proyectos fuera del deadline, son retos a los que empresas de cualquier ámbito o tamaño se enfrentan. Los sistemas operativos de trabajo están ayudando a agencias de marketing, desarrolladoras de tecnología, retailers y constructoras, a diseñar herramientas y flujos de trabajo transparentes, ágiles y sin fricción para hacer frente a estos problemas.

 

Los Work OS pueden adaptarse a las necesidades de cualquier organización pues, oncentran la comunicación en un solo lugar, almacenan la información más importante y brindan a los equipos la autonomía para responder a las necesidades de su trabajo; todo de forma visual y sin alto dominio de codificación.

 

Las ventajas de contar con Work OS en la organización.

 

Gracias a su facilidad de uso e integración con muchas de las herramientas utilizadas en espacio de trabajo, estos sistemas representan el futuro para la operación de la mayoría de las empresas. De aquí se desprenden 5 ventajas de implementar un Work OS:

 

  • Fomentan la innovación en los procesos de trabajo: alentando a los equipos a encontrar mejores maneras de trabajar y aportar a su equipo.
  • Entregan mejores resultados: tras automatizar las tareas manuales y repetitivas, y permitiendo trabajar en tareas de mayor impacto.
  • Fortalece el sentido de pertenencia en los equipos: creando un marco de transparencia a lo largo del flujo de trabajo, que empodera a los equipos para la toma de sus propias decisiones.
  • Acelera la productividad y tiempos de entrega: por medio de tableros visuales, los líderes de área pueden dar seguimiento al avance de las tareas y proyecto sin pasarse del deadline.
  • Entrega mayor valor al cliente: los Work OS hacen visibles los objetivos del negocio a cada miembro del equipo, y les permite trabajar para alcanzarlos de manera colectiva y entregar un mejor resultado final.

 

En concreto, los sistemas operativos de trabajo están ofreciendo a compañías de todas las industrias los recursos necesarios para acelerar su forma de trabajar, pues estas plataformas hoy representan una posibilidad tangible de adaptarse a nuevos escenarios, realizar tareas cada vez más complejas de manera simple y, en consecuencia, de cambiar la forma en la que se colabora al interior de las compañías.