En un contexto cada vez más globalizado, la entrada en vigor de este tratado, perfila buenas noticias para la economía del país. Toca el turno, entonces, para que el sector privado vea con buenos ojos los cambios que el TMEC traerá: es claro que la transformación digital no es un tema tecnológico, sino de evolución humana.

 

logo baufestUn nuevo acuerdo

Terminó la incertidumbre. El Tratado Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC) es ya una realidad que solo espera la firma de los países involucrados para entrar en vigencia. Algo que, coinciden los especialistas, se podría dar para el primer trimestre de este año. Sin embargo, de darse este caso, sería hasta junio que el acuerdo entre en vigor. 

¿Qué significa ésto para las naciones involucradas? De manera clara, les representa un beneficio económico que potencializa, a esta región, como una de las más poderosas -a nivel internacional- en infraestructura, mano de obra y producción agropecuaria.  Pero vayamos más lejos: aquí vendrá a sumarse otro tema: el de la transformación digital. Y en este sentido, México es el principal beneficiado. Veamos por qué.

Por un cambio en las organizaciones

El Tratado de Libre Comercio (TLC), el anterior acuerdo que existía en Norteamérica, representó -entre 1993 a 2017- un aumento de 390% en el comercio de los tres países, pasando de los 300 billones a los 1.3 trillones de dólares. Fue en este periodo donde se impulsó la producción nacional, además de la importación y exportación baja en aranceles.

Esto sin olvidar, por supuesto, el intercambio en mano de obra.

Sin embargo, uno de los beneficios más evidentes de este acuerdo, fue el que tuvo que ver con la modernización de los procesos productivos y las prácticas de administración organizacional: sostenidas, ambas, por el desarrollo tecnológico. Así, México pasó de antiguos y obsoletos modelos de operación en sus compañías, a abrirse a nuevos conceptos y prácticas como la automatización o la transformación digital. 

Sin embargo, este cambio aún se vive de manera lenta. En pleno contexto de la Cuarta Revolución Industrial, en el que se empieza ya a hablar de mano de obra basada -totalmente- en máquinas e inteligencia artificial, existen muchas compañías en el país que resisten esta evolución. Y lo hacen no por una negativa a adaptarse; sino por el desconocimiento que tienen hacia ella. 

Pero con la entrada del TMEC, el panorama comienza a mejorar. 

Mejores condiciones

Este acuerdo -a grandes rasgos- no pretende cambiar lo que ya se venía haciendo en el intercambio comercial de la región. Sí, contiene modificaciones y actualizaciones en condiciones de algunos sectores productivos (como el automotriz), pero sigue promoviendo -en lo general- la elaboración, exportación y consumo de bienes y servicios entre los tres países.

Lo que en verdad propone el TMEC, en un transfondo, es una actualización de las condiciones que hoy operan en las empresas en México. Por ejemplo: de acuerdo con el Foro Económico Mundial, para 2022, las organizaciones de todo el planeta requerirán llevar a cabo una estrategia de trabajo proactiva e inventiva para ayudar a 54% de la fuerza laboral que requerirá capacitación adicional o nueva capacitación.

De hecho, otras estimaciones indican que para 2030, entre 400 y 800 millones de personas, podrían verse desplazadas por la automatización y necesitarán entrenarse para ocupar nuevos puestos de trabajo que aún no se conocen. Así, es claro entender por qué con crecimiento económico, innovación e inversión, puede haber suficiente creación de nuevos empleos para compensar el impacto de la automatización.

Es ahí donde entra el TMEC: un acelerador que no sólo beneficia al comercio entre tres países; también, es un acuerdo que impulsa repensar -por completo- estrategias para captar el talento y preparar a las organizaciones en los cambios que se avecinan.

Trabajadores, los grandes beneficiados

Asegurar que la mano de obra, de cualquier sector productivo, tenga las habilidades y el apoyo necesarios para la transición, será un desafío importante para el acuerdo. Y es que, sin duda, los países que no logren gestionar esta transición podrían ver un aumento del desempleo y la disminución de los salarios. Por eso México se beneficia con el TMEC.

Los primeros cambios ya se palpan en la realidad del país. Por ejemplo: entró en vigencia ya el aumento del salario mínimo un 2%, por encima de la inflación cada año. Además, se han promovido nuevos cambios en el sistema de justicia laboral, que protegen los derechos del capital humano, blindándoles ante posibles abusos e inconformidades.

Así, México entra de lleno al juego de la competitividad y la innovación. En un contexto cada vez más globalizado, la entrada en vigor de este tratado, perfila buenas noticias para la economía del país. Toca el turno, entonces, para que el sector privado vea con buenos ojos los cambios que el TMEC traerá: es claro que la transformación digital no es un tema tecnológico, sino de evolución humana.