Estamos entrando a la tercera ola del networking empresarial, donde la convergencia no sólo es tecnológica: cada vez veremos más tecnologías conviviendo en el mismo data center, y es más difícil satisfacer todas las necesidades con una sola marca.

Para nadie es un secreto que han sido los estándares abiertos, a diferencia de la tecnología propietaria, los que han impulsado el crecimiento en la industria de TI. Sin ir más lejos, las redes empresariales como las conocemos hoy en día serían completamente diferentes si proveedores y usuarios nunca hubieran acordado utilizar Ethernet; y casos, sobran.

 

La infraestructura de red no es la excepción; de hecho, el desarrollo de la comunicación inalámbrica hubiera sido imposible si las empresas hubieran decidido adoptar únicamente tecnología propietaria. Y en HP Networking estamos convencidos de que éste es el único camino para satisfacer totalmente a nuestros clientes. En nuestra experiencia, las ventajas de trabajar con estándares abiertos en lugar de elegir protocolos propietarios se dan en dos sentidos: el económico y el tecnológico.

 

Un punto a considerar desde el punto de vista tecnológico es que la red empresarial debe ser cada vez más fluida, más adaptable, más alineada con el resto de la organización de TI, y más administrable cada vez con menos recursos. En otras palabras, estamos entrando a la tercera ola del networking empresarial, donde la convergencia ya no es únicamente tecnológica: cada vez veremos más tecnologías conviviendo en el mismo data center, y cada vez es más difícil satisfacer todas estas necesidades con una sola marca. Es justo por esto que los proveedores basados en estándares abiertos ganan relevancia.

 

Además, con un mundo cada vez más orientado al cómputo en la nube, con aplicaciones cada vez más diversas conviviendo y comunicándose entre sí, y donde los usuarios finales demandan siempre más poder de cómputo, se vuelve indispensable contar con infraestructura que pueda crecer o modificarse a la misma velocidad que cambian las necesidades de las empresas. Todo esto es muy difícil de lograr si dicha infraestructura está basada en protocolos propietarios.

 

Por otra parte, en el aspecto económico las ventajas también son evidentes: según estudios realizados por IDC, los clientes han logrado reducir el costo total de propiedad de la infraestructura de red hasta 65%, y consumen 50% menos energía en comparación con soluciones de redes similares de otros proveedores, basadas en protocolos propietarios. Y hay que considerar también los costos asociados a tener en la empresa soluciones que no cuentan con características de interoperabilidad, y que provocan más trabajo de administración y control para los equipos humanos de TI.

 

El mundo convergente ya está aquí; es uno donde las soluciones no serán dominadas por un silo tecnológico, sino que se aplica lo mejor de cada tecnología para resolver los problemas de los clientes. Es un mundo con aplicaciones cada vez más complejas, conviviendo cada vez de forma más integrada, y donde la orquestación y la agilidad definirán las características futuras.

Y, en nuestra visión, eso sólo será posible a través de estándares abiertos.