Responsive Process Management seguirá posicionándose como una necesidad central para generar capacidad de respuesta operativa y lograr la mejora de la eficiencia operacional.

sterlingEn una época  de continuos cambios y marcada por un ritmo vertiginoso donde la tecnología juega un papel importantísimo y esencial en el desarrollo de las tareas y actividades diarias en cada una de nuestras labores en el campo profesional, nos vemos obligados a enfrentar grandes retos para poder responder de manera adecuada y en el tiempo requerido las tareas asignadas, todo ello con la finalidad de poder atender y satisfacer las necesidades de nuestros clientes como se debe.

 

Este panorama es el que nos lleva a plantearnos una visión diferente y nos exige implementar estrategias que nos permitan responder de manera oportuna para lograr eficiencia operacional, por lo que es necesario entender que la Capacidad de Respuesta Operativa (RPM) es indispensable en nuestro entorno y en nuestra toma de decisiones. Para lograr lo anterior, es necesario poder conjugar en un solo elemento varias funcionalidades como: la visibilidad en tiempo real, detectar y responder inmediatamente y mejorar continuamente los procesos.

 

Uno de los primeros aspectos a mejorar es la velocidad en la capacidad de repuesta a los clientes. La clave es dejar de analizar lo sucedido y adelantarnos a lo que sucederá, lo que reducirá enormemente las oportunidades de negocio perdidas. En este contexto, las empresas no sólo deben poder responder de manera inmediata a los cambios, sino que deben mantener siempre en la vista la estrategia global para con los clientes, de modo que los resultados sean positivos. Así, el RPM contemplará los propósitos que debe tener la respuesta operativa, articulando la visión de la empresa y la rapidez de intercambio con el cliente.

 

Para esto, debemos, en primer lugar, lograr Visibilidad en tiempo real, de los eventos y transacciones del negocio en el tiempo que se realizan; esta visibilidad debe ser de toda la infraestructura, asegurando que los negocios y la TI se mantengan alineados.

 

Posteriormente, la compañía deberá detectar y responder los eventos, y de manera ideal, la solución implementada deberá poder correlacionar eventos a través de corrientes de datos múltiples, llegando así a un conocimiento exacto.

 

Finalmente, la empresa debe adaptar sus procesos de mejoramiento continuo a los cambios del mercado, para cumplir los objetivos de negocio. La verdadera evolución es penetrar en los procesos claves y optimizarlos.

 

Con este escenario parece evidente que el Responsive Process Management seguirá posicionándose como una necesidad central para generar capacidad de respuesta operativa y lograr así la mejora de la eficiencia operacional. Librándose se ejecutar alteraciones en la infraestructura existente y revelando oportunidades de negocio.