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Aun cuando existen casos desafortunados que se encuentran asociados al mal uso de la información privada, podemos aprender de ellos para anticipar cualquier situación desagradable. 

Logo SPMLo de hoy, lo actual, es comunicarnos a través de mensajes instantáneos en el teléfono móvil. El motivo es simple: puede ser mucho más rápido, más cómodo y sobretodo práctico. Desde hace varios años, la comunicación ha ido ¿evolucionando?... gracias a la tecnología. A diferencia del pasado, ya no tenemos que esperar un largo rato para enviar un mensaje y no tenemos siquiera que levantar el teléfono para hacer una llamada e interactuar con los demás.

Nos encontramos en una época en la que a cada uso tecnológico se le puede atribuir un fenómeno social, en este caso, toca hablar del sexting, un fenómeno muy controvertido pero que al ser sumamente utilizado merece su propio señalamiento. En este neologismo se hace una conjunción de las palabras “sexo” y “textear”, lo cual significa que es una práctica en la que las personas envían mensajes con alto contenido sexual, ya sea compartiendo fotos íntimas o participando en un intercambio de mensajes sexualmente sugerentes.

Inicialmente, esta situación puede parecer excitante y lo suficientemente segura al hacerse desde un lugar conocido, desde tu propia casa y sin necesidad de estar presente para ver la reacción que causa. En pocas palabras, el sexting puede ofrecer una falsa seguridad, sobre todo para aquellos que no se sienten cómodos estableciendo una comunicación interpersonal directa. Es tan atrayente lo sencillo que es dar click a un botón, sin pensar que en cuestión de segundos podemos enviar algo que ya no tiene posibilidad de ser revertido.

Como la gente mayor suele decir, “en los viejos tiempos” si una persona se interesaba en otra, era común cortejarla poco a poco, enviarle cartas, dedicar canciones, y salir en citas (algunos hasta con chaperón). Actualmente los mensajes a través del móvil lo han hecho todo más sencillo, sin tener que ver a la persona de frente, se pueden pasar largas horas de comunicación vía textos.

Una de las mayores ganancias sería evitar la ansiedad que provoca la idea de acercarte a alguien y ser rechazado, más aún si sientes atracción por esa persona. Imaginemos lo fácil que parece la posibilidad de hacer todo esto sin tener que enfrentarte a lo que tanto te preocupa.

Ahora pensemos ¿Qué tan seguro es enviar fotos íntimas?

Primero que nada pregúntate si confías en la persona a la que le estás compartiendo información privada, ya que desafortunadamente existen casos en los que este tipo de contenido es compartido con otros sin autorización del propietario. Considera que si para ti fue fácil enviar tus fotos, puede ser mucho más fácil para otros compartirlas. Asegúrate también de que la persona con la que estás hablando sea quien dice ser, pues muchas veces se deposita la confianza en un desconocido y es cuando más propensos estamos a ser expuestos.

¿A quién afecta el sexting?

Si nos preguntamos si el sexting es un fenómeno que únicamente afecta a las mujeres, parecería que estamos empleando una visión reduccionista al tratarse de una práctica en la que ambos sexos pueden estar involucrados y que por ende se someten al mismo riesgo. Aun así, debemos señalar que existe la tendencia a devaluar a la mujer que expresa su sexualidad con la misma apertura con la que un hombre lo hace. Hemos podido ver que en ocasiones, cuando se filtra contenido sexual sobre una famosa, suele provocar una reacción muy distinta que si de un hombre se tratara. Lo más importante es reconocer el riesgo que representa para todos, pues más allá del género, hay que pensar en el impacto que tiene para cualquier persona que se sienta expuesta a una violación de su intimidad.

También es importante tener en cuenta el motivo que nos lleva a compartir nuestra información personal, ya que hay gente que lo hace por iniciativa propia y otros que lo hacen a petición de alguien más. Esto parecería poco relevante, pero hay que considerar que no es lo mismo hacer algo por el deseo de hacerlo, que el hecho de querer satisfacer la demanda de otro por temor a perder su interés.

Si aun así decides llevarlo a cabo, también cabe preguntarse la manera más segura de compartir esta información sin comprometer tu propia integridad. Recordemos que la expresión de la sexualidad no tiene nada de malo, ya que tenemos una genuina necesidad de relacionarnos y cada quien es libre de hacerlo como lo decida. Algunas personas optan por proteger su identidad al enviar fotos en las que no se puedan reconocer características distintivas de su persona, ya sea el rostro, marcas de nacimiento o cualquier otro rasgo que pudiera revelar algún dato significativo.

A pesar de lo sencillo y excitante que pueda parecer el sexting, no debemos tomarlo a la ligera, ya que estamos hablando de nuestra intimidad. Aun cuando existen casos desafortunados que se encuentran asociados al mal uso de la información privada, podemos aprender de ellos para anticipar cualquier situación desagradable. Finalmente, lo más importante es que te sientas cómodo con el modo en el que compartes tu vida personal, conociendo los riesgos que existen para poder tomar una decisión informada.





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