La protección debe formar parte de la operación diaria y no limitarse a una responsabilidad exclusiva del área de TI o a capacitaciones esporádicas.
Entre enero y mayo de 2026, México registró 35,762 reclamaciones por posible fraude financiero, un incremento del 18% en la banca múltiple en comparación con el mismo periodo del año anterior, según la CONDUSEF. En el marco del Mes de la Concientización sobre Ciberseguridad, Auriga advierte que la estrategia de defensa de las instituciones financieras ya no puede ser reactiva ni concentrarse solo en las aplicaciones digitales.
Ciberseguridad como cultura y práctica operativa
Los ciberdelincuentes orientan sus ataques hacia el punto de menor resistencia: un usuario desprevenido, un proveedor externo, un servidor mal configurado o un cajero automático. Ante esta realidad, se deben integrar controles de seguridad directamente en los procesos operativos cotidianos, aplicando esquemas de autenticación multifactor, el principio de mínimo privilegio, credenciales robustas y mecanismos de verificación ante solicitudes inusuales.
Esta exigencia de control se extiende a terceros con acceso operativo, como los equipos de mantenimiento técnico de cajeros, cuya actividad requiere supervisión continua para identificar cualquier comportamiento anómalo en tiempo real.
A este escenario se suma una amenaza cada vez más sofisticada: el uso de inteligencia artificial para perfeccionar ataques de phishing, suplantación de identidad y deepfakes. Para contrarrestar este riesgo, un modelo efectivo de "confianza cero" implica validar exhaustivamente toda interacción o solicitud que pueda comprometer datos, fondos o sistemas, sin importar su aparente legitimidad.
Protección desde el hardware en la red de cajeros 
Al ser activos críticos y expuestos, los cajeros automáticos requieren una arquitectura de seguridad que vaya más allá del sistema operativo. La protección debe blindar el hardware, el firmware y los procesos previos al arranque (boot), además de restringir el acceso físico al equipo. Para ello, Auriga recomienda implementar técnicas de hardening, listas blancas (whitelisting), control riguroso del orden de arranque y la gestión segura de las contraseñas del BIOS.
Mediante su plataforma Lookwise Device Manager, Auriga traslada el principio de confianza cero al ciclo operativo del cajero. En unidades compatibles, la herramienta extiende estos controles hasta el BIOS y el hardware, para autorizar únicamente dispositivos legítimos —como dispensadores de efectivo, lectores de tarjetas o módulos de depósito— y bloquear cualquier intento de manipulación no autorizada.
Gestión estratégica de riesgos e inteligencia artificial
El ritmo acelerado con el que la IA identifica nuevas vulnerabilidades incrementa la presión sobre los equipos de seguridad; sin embargo, responder a este reto no se reduce a aplicar parches masivos de forma inmediata. Cuando la actualización de un sistema no es viable en el corto plazo, las entidades deben evaluar el nivel real de exposición e impacto en el negocio para desplegar controles compensatorios, tales como la segmentación de red o un monitoreo reforzado.
Asimismo, aunque la IA facilita la automatización de decisiones rutinarias y reversibles, las acciones críticas o irreversibles deben mantenerse bajo el criterio y la responsabilidad humana, evitando que un atacante logre manipular las instrucciones de un agente automatizado.
Evidencia operativa y cumplimiento normativo
Para las instituciones financieras, generar registros auditables no debe ser un trámite aislado para cumplir con las autoridades, sino el resultado natural de una operación segura. En México, la Circular Única de Bancos de la CNBV establece que la seguridad de la información forma parte del sistema de control interno de las instituciones, exigiendo salvaguardar la confidencialidad, integridad y disponibilidad de la infraestructura tecnológica. Marcos internacionales como la regulación DORA en la Unión Europea avanzan con esta misma visión.
Frente a un entorno donde la IA acelerará la sofisticación de las amenazas, los bancos continuarán gestionando entornos híbridos con sistemas heredados y dependencias de terceros. Para Auriga, la prioridad estratégica es clara: integrar la ciberseguridad en la cultura y operación diaria de la banca para neutralizar las amenazas antes de que comprometan la continuidad del negocio.