Paola Salmán directora general de Esri MXLa Inteligencia Geoespacial permite integrar y analizar información sobre el suelo, la infraestructura, la población y otros factores de vulnerabilidad.

Los recientes terremotos registrados en Venezuela y Colombia vuelven a poner sobre la mesa la importancia de contar con el apoyo de herramientas tecnológicas que permitan anticipar riesgos y fortalecer la capacidad de respuesta de ciudades y comunidades, ante este tipo de desastres naturales; en este sentido, la Inteligencia Geoespacial juega un papel clave, ya que permite integrar y analizar información sobre el suelo, la infraestructura, la población y otros factores de vulnerabilidad para apoyar decisiones que pueden reducir la pérdida de vidas humanas, materiales y económicas.

No podemos predecir cuándo ocurrirá un sismo, pero sí podemos conocer mucho mejor dónde están los mayores riesgos y utilizar esa información para tomar mejores decisiones antes, durante y después de una emergencia. La Inteligencia Geoespacial nos permite integrar distintas variables del territorio y convertirlas en información útil para la planeación, el diseño de infraestructura y la protección de las personas.

De esa forma, explicó la experta, los Sistemas de Información Geográfica (SIG), combinados con herramientas de inteligencia artificial, modelos de riesgo y representaciones digitales del territorio, permiten analizar de manera conjunta factores como las características del suelo, la ubicación de fallas geológicas, la infraestructura existente y la concentración de población. 

Cuando entendemos cómo se relacionan estas variables en el territorio podemos identificar zonas con mayor vulnerabilidad, evaluar distintos escenarios y definir dónde es necesario reforzar infraestructura, modificar criterios de construcción o concentrar acciones de prevención.

En ciudades como la Ciudad de México, las características del subsuelo pueden generar comportamientos distintos ante un mismo evento sísmico, por lo que conocer estas condiciones resulta clave para evaluar exposición y vulnerabilidad.

La Inteligencia Geoespacial también tiene un papel fundamental después de una emergencia. Imágenes satelitales, fotografías aéreas, drones e inteligencia artificial pueden integrarse en un SIG para identificar daños, comparar las condiciones antes y después de un evento y determinar qué zonas requieren atención prioritaria.

Después de un desastre, uno de los mayores retos es tener rápidamente una imagen clara de lo que está ocurriendo: dónde están los daños, qué infraestructura fue afectada, qué rutas siguen disponibles y dónde se encuentra la población más vulnerable. Esa información permite dirigir mejor los recursos y responder con mayor rapidez.

En México, la información geoespacial también forma parte de iniciativas como el Atlas Nacional de Riesgos de CENAPRED, que integra información sobre distintos fenómenos y condiciones de riesgo en el territorio.

A través de su Disaster Response Program (DRP), Esri pone tecnología, datos y apoyo técnico a disposición de organizaciones que atienden emergencias. Tras los recientes sismos de Colombia y Venezuela se habilitaron plataformas de información geoespacial para apoyar la respuesta y visualizar las zonas afectadas.

En México, estas capacidades también se han utilizado ante eventos como el huracán Otis, cuando Esri puso a disposición tecnología y licenciamiento para apoyar la recopilación de información y la identificación de zonas e infraestructura prioritarias.

Estas mismas capacidades pueden utilizarse frente a otros fenómenos como huracanes, incendios forestales, inundaciones o deslizamientos de tierra.

La tecnología por sí sola no evita un desastre, pero puede ayudarnos a estar mucho mejor preparados. Cuando conocemos el territorio y podemos integrar información rápidamente, tenemos mejores elementos para anticiparnos, responder y recuperarnos.

Cabe recordar que Esri MX comercializa la plataforma ArcGIS en todo el país, apoyando a los tres niveles de gobierno y a industrias clave como energía, infraestructura, recursos naturales y retail. A través de la inteligencia de ubicación, ayuda a organizaciones a comprender mejor su entorno, tomar decisiones más informadas y generar un impacto real en temas como sostenibilidad, resiliencia y desarrollo económico.