RR.HH., con un rol estratégico, deberá liderar la adaptación organizacional, asegurando el cumplimiento normativo y la sostenibilidad del negocio.
Uno de los principales cambios de la reforma es la reducción gradual de la jornada laboral semanal, que pasará de 48 a 40 horas hacia 2030. Sin embargo, el verdadero desafío no radica únicamente en la disminución de horas, sino en cómo las organizaciones deberán reorganizar su operación diaria sin afectar la productividad ni el cumplimiento normativo, enfrentando además nuevas exigencias como la implementación de controles horarios obligatorios, el correcto cálculo de horas extra, la actualización del CFDI de nómina y el cumplimiento de nuevas obligaciones fiscales.
La Reforma Laboral es un reto en sí, no solo para el departamento de RR.HH., sino para las empresas en general. Reducir la jornada laboral tiende a ser visto como una pérdida de productividad.
Se trata de encontrar los medios y los caminos para que esa reducción no afecte la capacidad productiva de la compañía. Para lograrlo no existe otro medio que no sea incorporando tecnología, aplicaciones que faciliten y mejoren la eficiencia en el trabajo, y que además permitan identificar qué puedo hacer si tengo menos tiempo para realizar mis tareas y con mayor ganancia.
Las organizaciones se encuentran ante una reforma estructural que, por primera vez en muchos años, busca un equilibrio entre la vida personal y profesional de los trabajadores. Razón por la cual los profesionales de RR.HH. y Nómina, en su rol de estrategas de la organización, deberán realizar un análisis profundo de cómo estos cambios pueden afectar a la empresa y al negocio, así como garantizar el cumplimiento normativo, la operación continua y la permanencia y satisfacción de los empleados, sin descuidar a la empresa.
Para Cegid, el impacto en toda la gestión de Recursos Humanos y Nómina, derivado de la reforma laboral en México, es inevitable. En este nuevo escenario, las organizaciones deberán adaptarse a un entorno de mayor fiscalización, registros electrónicos obligatorios y un margen de error cada vez más limitado.
Entre las tareas medulares que RR.HH. y Nómina tendrán que emprender se encuentran nuevos modelos de jornadas y turnos, revisión de roles, ajustes en los contratos individuales y colectivos de trabajo, reglamentos, políticas internas, y negociación con sindicatos para llegar a acuerdos consensuales.
Respecto a la nómina, deberán garantizar la implementación de los cambios en la gradualidad de la disminución de las horas de la jornada ordinaria. Y en cuanto a la jornada extraordinaria, reestructurar las políticas actuales para dar cumplimiento a los nuevos topes estipulados por la Ley.
A esto se suma un cambio estructural: el registro electrónico obligatorio de la jornada laboral. Las empresas deberán ser capaces de documentar con precisión entradas, salidas, pausas, ausencias y trabajo fuera de oficina, incluyendo esquemas híbridos o personal en campo. Esta información, además, deberá estar disponible ante posibles auditorías, lo que eleva significativamente los estándares de control y trazabilidad.
En este nuevo entorno, la tecnología deja de ser un habilitador para convertirse en un componente crítico del cumplimiento. Contar con soluciones que integren la gestión del tiempo, la nómina y las obligaciones fiscales permitirá a las empresas operar con mayor precisión, reducir errores y responder de manera ágil a los cambios regulatorios.
Cegid, como actor activo en los diferentes territorios en los que opera, es el mejor compañero para que cualquier empresa que realmente tenga que enfrentarse a todos estos retos, encuentre un aliado.