Sistemas más precisos permiten intervenciones más focalizadas, reducen la discrecionalidad y aumentan la confianza en las herramientas tecnológicas utilizadas por el Estado.
La seguridad pública se ha consolidado como uno de los principales desafíos en la agenda de los Estados, en un contexto marcado por el crecimiento urbano, la complejidad del delito y una ciudadanía que demanda respuestas más eficaces y transparentes. En la Ciudad de México, este reto se refleja en una amplia red de vigilancia urbana: el C5 monitorea una red de más de 81,900 cámaras de videovigilancia y, de acuerdo con información oficial, aproximadamente el 25% de las carpetas de investigación abiertas en la ciudad cuentan con grabaciones de cámaras del C5 como evidencia. Frente a este escenario, la incorporación de tecnología avanzada se vuelve una política pública clave para fortalecer las capacidades institucionales y modernizar los modelos de gestión de seguridad.
La tecnología es una herramienta estratégica para el Estado cuando se integra a una política pública clara. Nuestro objetivo en Kabat One es acompañar a los gobiernos en la construcción de modelos de seguridad más modernos, eficientes y transparentes, que fortalezcan a las instituciones y respondan a las demandas de la ciudadanía.
En este marco, Kabat One ya integra estas tendencias en una plataforma operativa que acompaña a los gobiernos en la toma de decisiones estratégicas. La predicción del delito, basada en el análisis de grandes volúmenes de datos, permite a los Estados anticiparse a los fenómenos delictivos, identificar patrones y focalizar recursos en zonas de mayor riesgo. Este enfoque mejora la prevención y contribuye a una utilización más eficiente y responsable de los recursos públicos. Kabat One aplica estos modelos analíticos para apoyar políticas de seguridad basadas en evidencia y planificación inteligente.
La analítica avanzada cumple un rol central en el fortalecimiento institucional, al reducir falsos positivos y mejorar la calidad de la información que llega a los decisores. Sistemas más precisos permiten intervenciones más focalizadas, reducen la discrecionalidad y aumentan la confianza en las herramientas tecnológicas utilizadas por el Estado.
En los centros de comando y control, el análisis en tiempo real y la integración de múltiples fuentes de información —cámaras, sensores, reportes policiales y sistemas de emergencia— resultan fundamentales para una gestión moderna de la seguridad. Plataformas como Kabat One permiten consolidar estos datos en un único sistema, facilitando la coordinación interinstitucional y apoyando una respuesta más rápida y efectiva ante situaciones críticas.
El uso de reconocimiento facial en tiempo real forma parte del debate público actual sobre los límites, alcances y responsabilidades del Estado en el uso de nuevas tecnologías. Si bien representa una herramienta de alto valor para la identificación y prevención del delito, su implementación exige marcos normativos claros, controles adecuados y un enfoque respetuoso de los derechos ciudadanos.
La videovigilancia inteligente y los sensores conectados están redefiniendo las políticas de seguridad urbana. Las cámaras con inteligencia artificial permiten pasar de un monitoreo pasivo a un modelo proactivo, capaz de detectar comportamientos sospechosos y generar alertas automáticas.
La adopción de estas tecnologías representa un paso decisivo hacia un modelo de seguridad más planificado, basado en datos y orientado a resultados. Con soluciones ya en funcionamiento, Kabat One se posiciona como un aliado estratégico de los Estados en la modernización de sus políticas de seguridad y en la construcción de entornos más seguros y gobernables.

