En México, los fraudes bancarios ascienden a más de $700 millones de pesos anuales; por ello, 57% de los mexicanos están dispuestos a proporcionar sus datos biométricos para realizar diferentes transacciones financieras.

El sector financiero no está exento de los problemas de seguridad que prevalecen en México y el mundo;  la gente asocia el robo de identidad y fraude en las tarjetas bancarias como uno de los principales riesgos. La Asociación de Bancos de México (ABM) indica que en el país por concepto de fraudes bancarios asciende a más de $700 millones de pesos anuales.

El Índice de Seguridad de Unisys (SI) destaca que 77% de los mexicanos están muy preocupados sobre el robo de identidad y 76% por la posibilidad de que alguien pueda obtener y utilizar los datos de sus tarjetas de crédito o débito.

El estudio sobre la percepción y actitudes de las personas en cuanto a seguridad se aplicó en 12 países (México, Brasil, Gran Bretaña, Colombia, Hong Kong, Nueva Zelanda, Alemania, Estados Unidos, Bélgica, España, Australia y Holanda).

Unisys destaca que los bancos tienen la obligación y la posibilidad de incrementar la seguridad en las transacciones para lograr tres cosas:

  1. Evitar el pago de penalidades. El gobierno exige mayores medidas de seguridad a los bancos para proteger el patrimonio de los mexicanos. De no cumplirse se aplican penalidades a los mismos.

  2. Lograr la fidelización de los clientes. Un cuentahabiente que ha sufrido un fraude es mucho menos fiel a un banco que uno que no lo ha vivido. Si los bancos buscan tener clientes más fieles, deben de evitar este tipo de acontecimientos.

  3. Generación de nuevos productos/servicios. Servicios para realizar transacciones en domicilios con usuarios identificados, otorgamiento de créditos por edad (en cuanto a perspectivas de vida), servicios individualizados según el perfil de cliente. La seguridad, de ir a una institución bancaria, debe de estar depositada en ellos y no el usuario.

Si los bancos desean mantener a sus clientes, no pueden sólo mantener los estándares de seguridad que marca la ley, como son las indicaciones de clientes sin portar lentes oscuros y gorras, no utilizar el celular,  instalación de puertas con esclusas. Los bancos deben ir más allá para dar a sus clientes la confianza de que su dinero está seguro y sus transacciones respaldadas.

Asimismo, los usuarios acceden a sus cuentas bancarias desde sus dispositivos móviles, realizando transacciones como pago de servicios, depósitos, traspasos y consultas. En este sentido, las instituciones bancarias deben comprobar la identidad de la persona, estar seguros de quien es.

Al tomar en cuenta que las personas tienen rasgos fisiológicos únicos, y es eso lo que se usa para identificarnos, no hay nadie que puede ingresar a las cuenta más que la persona indicada. Así se podrían utilizar varios niveles de seguridad como forma de identificación, por ejemplo el chip de la tarjeta, la contraseña que elegimos y los datos biométricos.

Los biométricos, analizan y determinan el patrón único de cada persona a través de la medición de ciertas características según el tipo que se utilice; que pueden ser: scanner del cuerpo, reconocimiento facial, de iris, de voz o de huellas digitales. Unisys ejemplifica con el reconocimiento facial, para saber si una persona es quien dice ser, se toma una foto del rostro y  se mide la distancia entre ojo y ojo y de los ojos a la nariz, después lo compara con el patrón de las imágenes recibidas para así comprobar que la persona es la misma.

Algunos bancos utilizan cajeros automáticos con tecnología biométrica, que funcionan a través de lectores vasculares con los que el usuario comprueba su identidad para poder acceder a su cuenta.  En este caso el procedimiento es el mismo que con el reconocimiento facial, sólo que se creando patrones con las venas de las manos, que son únicas.

Asimismo, para realizar transacciones en ventanilla, los clientes pueden utilizar su huella digital para validar que la  persona que hace la transacción, es quien dice ser, de manera que la huella también se utiliza como firma.

En México, alrededor de 57% de los mexicanos están dispuestos a proporcionar sus datos biométricos para realizar diferentes transacciones financieras o al ir a algún edificio gubernamental a realizar algún trámite.

De acuerdo con Unisys, la verificación de la identidad del usuario no es la única solución, ya que también se puede utilizar el Circuito Cerrado de Televisión (CCTV) para que a través de tecnología de video analytics se identifique a las personas que entran a una sucursal bancaria, para saber si es alguien que pone en riesgo la seguridad, utilizando datos biométricos con reconocimiento facial.